Nunca podré borrar de mi piel la huella de tus manos.
De igual manera, nunca podré besar otros labios que los tuyos.
Y serán tus ojos mi mirada al mundo, tu cuerpo la tentación de mi abrazo.
Tu boca la pasión de mis besos, tu cabello la vocación de mis manos.
Nunca querido amigo, siempre compañero amado.
[Adaptación de un poema de Antonio Ventura]
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