El iman de la atracción
Lo que está claro es que en la intimidad existen ciertas leyes
naturales que gobiernan la experiencia sexual entre dos personas y que
estas leyes no pueden alterarse, como tampoco se puede alterar la
gravedad. El hecho es sentirse fisicamente a gusto con el cuerpo de
otra persona no deende de notros. Tiene muy poco que ver con lo que
piensan, hacen, dicen o parecen las dos personas en cuestión. Hay un
imán misterioso que puede estar ahi, enterado en las profundidades del
esternon, o no. Cuando no existe ese iman (cosa que sé por mi dolorosa
experiencia propia), no se puede forzar, como un médico no puede
obligar al cuerpo de un paciente a aceptar un riñón del donante
equivocado.
Comer en Italia, Rezar en India, Amar en Indonesia. pag. 311
